Desiderata.

Según Wikipedia “desiderata” es una palabra látina que quiere decir “cosas deseadas”. La verdad es que uno lee esta palabra y llama la atención desde el primer momento, seguramente es ese inconsciente que tiene uno, de estar siempre lleno de “cosas deseadas”.

Pero la curiosidad va más allá, y me encuentro con que también es el título de un famoso poema sobre la búsqueda de la felicidad. La autoría del poema es un misterio absurdo, porque se le atribuye primero a un señor llamado  Max Ehrmann,  un abogado de Baltimore que se dedicó a escribir poemas sobre sus experiencias. Pero también dicen que realmente el poema se descubrió en una antigua Iglesia de esa misma ciudad.

Realmente el tema de la autoría no me importa mucho, pero si quisiera comentar que la sola palabra y su significado es algo que te pone a reflexionar. La búsqueda de la felicidad es algo asi como un motivo de vida para la humanidad.

Yo mismo me he encontrado en este dilema. Aunque ya, con el paso del tiempo no es algo que me preocupe tanto. A veces creo que la felicidad no existe. Son sólo momentos…  pequeños  momentos que acumulados dan esa sensación de plenitud ( a veces falsa) de que las cosas van bien. Y a veces claro, te das cuenta que no era eso lo que querías, y es cuando comprendes que simplemente estás madurando, de una manera casi ridicula, pero maduras.

En este punto, donde uno comienza a hablar de “madurez” es cuando surge la pregunta: ¿Será que la “madurez” acaba con la “felicidad”? Y lo peor de todo, es que no es sólo esa pregunta, surgen tantas preguntas. Pensarse uno maduro  ¿Es el indicativo de estar envejeciendo? y acaso ¿Es la vejez un obstáculo para ser feliz?

Estás son las cosas que pasan cuando se reflexiona tanto sobre un tema. Es como una cebolla… tras una capa, siempre surge otra (y con peor olor) una pregunta tras otra, cada una sin una respuesta clara. O tal vez con respuestas que dan miedo pensarlas siquiera.

Se podría decir entonces que la vida como tal, es una “Desiderata”. Siempre se vive lleno de cosas deseadas, siempre se esperan tantas cosas, y muchas no llegan. Otras veces llegan cosas impensables, que jamás hubieras imaginado tener (o ser).

La única forma (o una de tantas) de cerrar esta reflexión, es diciendo que uno mismo hace su felicidad…  pero eso es mentira! Uno puede contribuir en cierta forma para ser feliz , ... y aquí es donde se empieza. pero no tienes todo ese poder en ti. Por ejemplo, a veces salgo de mi casa queriendo ir a un sitio, y termino en otro muy diferente al que no esperaba ir. Eso mismo pasa con la felicidad, te metes por un camino esperando encontrarla, pero lo que este al final de ese camino ya no lo puedes controlar. Asi que sólo hay que conformarse con estar lleno de “cosas deseadas” lo demás creo que vendrá sólo, y si te sorprenden por ser inesperadas creo que es hasta mejor. Eso le daría un toque interesante a la vida, y además le daría tanto sentido a un refrán que escuché hace tiempo que dice: “Si quieres hacer reir a Dios, cuéntale tus planes, él tiene otros para ti. “

 

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