“Lía: El Planeta Azul, una despedida… un nuevo comienzo.” VI Parte

“En el Planeta Azul, las cosas son muy distintas de como las conocemos , es por eso que han pasado todo este tiempo aprendiendo lo que necesitan saber  para su estadía en ese lugar. Es importante que sigan cada paso de lo aprendido en el Ikú. Todos los maestros que estamos aquí, hemos tratado de darles la mejor guía para que logren alcanzar sus objetivos y así cambiar el destino de la Gran Estrella. Como ya saben y se les ha dicho muchas veces, los seres de ese planeta están en una dimensión distinta y tienen una vibración en sus células mucho más densa, por lo que sus cuerpos  son totalmente físicos a diferencia de los nuestros. Es por ello que deben cumplir la primera meta, dominar ese estado físico y continuar con el plan que ya se ha establecido.”

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Para Serket, esas últimas tardes en el Ikú eran bastante intensas, escuchando a todos los sabios, entre ellos a Omi, quien siempre fue su guía más cercano,  y reunida esta vez con todos los grupos, viéndolos directamente y compartiendo mucho más que antes, cuando siempre habían estado divididos. Pero era necesario reunir a los cinco grupos para darles las últimas instrucciones.

Se sentía un ambiente muy tenso entre los alumnos. Casi toda una vida estudiando  teorías, aprendiendo, escuchando anécdotas sobre aquel lugar , y  de pronto, el día de partir estaba tan cerca que no lo podían creer. Lo que más les preocupaba de abandonar Antares, era no regresar nunca más. El camino no era fácil. Mucho de su aprendizaje está basado en las experiencias de muchos sabios que lograron volver después de mucho tiempo, pero también conocieron historias de muchos, que quedaron atrapados dentro de los cuerpos físicos y ya no recordaban ni siquiera sus verdaderos orígenes. Para ellos era muy triste conocer esas historias y les daba mucho temor terminar así, en un planeta totalmente desconocido y distinto al suyo, lejos de todo lo que han amado.

“Lo más importante que deben recordar es quiénes son y por qué han sido elegidos , lo siguiente, es recordar siempre el grupo al que pertenecen, mantenerse conscientes de sus habilidades y desarrollarlas mucho más de lo que han logrado en el Ikú. No olviden que han sido divididos en grupos por una razón. Cada grupo es un engranaje que pone a funcionar una gran maquinaria que son todos ustedes juntos. Si algún grupo fallara, o incluso si alguno de sus miembros no diera lo que se necesita para avanzar, estarían poniendo en peligro la misión, y además pondrían en peligro la vida de sus compañeros y por supuesto, la supervivencia de la Gran Estrella. Las sanciones a las que deberan enfrentarse los que no acaten las normas son muy severas, no es necesario que las repita, pero debo recordarles que el peor cástigo que pueden recibir es ser recordados como unos traidores”

Mientras Omi decía cada palabra miraba con mucho carácter a Serket, siempre fue una de sus favoritas, por su templanza, por su carácter y extraña sabiduría para ser tan joven. Pero Aradia, una de las Sabias Maestras del Ikú,  siempre le hablaba sobre Serket. Le decía que la veía débil y que podía arriesgar la misión. Todos estos comentarios malintencionados de Aradia de alguna manera hacían dudar a Omi sobre su protegida, pero sin embargo trataba de ignorarlos.  Aradia era muy radical y su carácter había empeorado después de su labor en el Planeta Azul  hace dos Eras donde lamentablemente perdió a su compañero. Algo de humano quedó en ella después de su viaje, y eso era algo que Omi no lograba purificar y no entendía por qué. Los seres de Antares no manejaban este tipo de emociones primitivas, pero era algo que se le escapaba de las manos en ese momento y su preocupación más importante era insertar al nuevo grupo en el Planeta Azul.

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“Cada pensamiento, cada palabra, cada acción deben realizarla con la confianza de que nosotros estaremos de “este lado” protegiéndolos, resguardandolos, siempre atentos a sus necesidades. Ustedes no podrán comunicarse con nosotros en los primeros años del tiempo de “aquel lado”, pero siempre en sus corazones tendrán la certeza de que estaremos junto a ustedes, guiando cada decisión, protegiéndolos a cada paso. Ese es nuestro trabajo desde “este lado”. Trabajaremos en equipo, nosotros a pesar de ser sabios y ser sus maestros, los admiramos por el gran paso que darán en sacrificio por el bien de Antares. Sabemos que no es un camino fácil, está lleno de obstáculos, pero sabemos también que con dedicación y amor, ese mismo amor que tienen por la Gran Estrella, saldrán adelante. Deben verse a ustedes mismos  como un gran grupo. Ustedes han sido escogidos entre miles para realizar esta gran misión. Juntos son poderosos, deben permanecer unidos y siempre con un solo pensamiento “Garantizar la seguridad y el futuro de su planeta” para eso han sido llamados, esa será su misión, y a eso dedicaran sus vidas por el tiempo que sea necesario.”

El silencio en el gran salón donde estaban reunidos los trescientos sesenta alumnos  era indescriptible. Sus caras con los ojos  absortos viendo a todos los sabios y maestros  liderizados por Omi dando ese discurso tan sentido como si de una despedida definitiva se tratase, provocaba en ellos una mezcla de sensaciones que no podian manejar. Pero en el fondo sabían que estaban haciendo lo correcto y las palabras de Omi sellaban ese compromiso con la promesa de regresar triunfantes y con todos los objetivos cumplidos.

Al finalizar el discurso, Omi se acercó a cada uno de sus alumnos para darles una especie de abrazo cósmico donde podia verse como se mezclaban sus energías y se esparcían de varios colores alrededor de cada uno, de alguna manera, Omi les transmitía su fuerza con cada abrazo y se producía un choque de energía fascinante. Cuando le tocó el turno a Serkis, Omi sintió la necesidad de hablar con ella. Apartándose del grupo y sin que Aradia lo notara, aprovechó para comentarle sus inquietudes sobre ella, sobre el viaje y su misión. Serket se mostró muy serena y le respondió que no dudara, porque estaba dispuesta a cumplir con  el compromiso que había asumido. Le dijo que estaba determinada a realizar cada una de las tareas que se le habían encomendado y por eso no debía preocuparse.  Estaba al tanto de la actitud de Aradia, pero eso era algo que no tenía importancia. Ella le demostraria que estaba equivocada, y llevaría a cabo la misión tal y como estaba planeada. Omi sintió que su energía cambiaba y Serket podía notarlo, era mucho más brillante que cuando comenzaron a hablar. De esta manera quedó establecido entre los dos, sin palabras, que el compromiso ya estaba tomado. Al maestro sólo le quedó abrazarla para llenarla de energía como a los otros y desearle toda la suerte de que sobreviviera en ese lugar.  Se miraron con mucho amor y comprensión y entendieron que pasaría mucho tiempo para volverse a ver.

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